Pues el otro día, casualmente, se produjo una escena tantas veces anticipada. En la cafetería de un centro comercial me encontré con la mujer antes conocida coblancamo Ella (y aquí aparecería un link a aquel blog en que tanto se habló del tema y uno podría hacerse una idea de todo, pero creo que blogs.ya.com lo ha hecho desaparecer).

Me senté en la mesa de al lado sin darme cuenta. Esperaba yo a una amiga con la que había quedado a tomar café. Mirando a los lados vi un cogote que me resultaba familiar pero pensé que no era ella pues, curiosamente, no se parecía a la imagen que recordaba de cuando salíamos juntos  sino a la de cuando la vi por primera vez y todavía no nos conocíamos. Debe ser lo que yo llamo el efecto doppler aplicado a las relaciones personales (y aquí iría otro link al la web donde yo colgaba mis artículos que contenía uno en que ejemplificaba esta teoría, pero pasó lo mismo que con el blog).

Pues el caso es que nuestro encuentro fue diferente a las veces anteriores en que la vi. En primer lugar, porque ninguno de los dos se hizo el tonto y salió corriendo. En segundo lugar, porque lejos de sentirme nervioso, me sentí muy bien al intercambiar unas frases con ella y apreciar una sensación de normalidad. Me dió la sensación de que en ese momento (ya sé, ya era hora) daba por cerrado el caso Ella y eso me hizo sentirme muy bien.

¿Y fue este el primer fruto de la audición de la conferencia de Joe Dispenza que oí esa mañana o tiene que ver con alguna otra cosa?

Pues, quién sabe.

Cuando visité hace años el antiguo cementerio de Atenas se produjo uno de esos momentos mágicos, bellos e intensos que uno atesora de por vida. No voy a describirlo ahora aquí pero sí recordar un texto que leí en una lápida del bello museo allí enclavado. Se trata de una lápida del siglo V a. C. titulada Ampharete y su nieto. Las indicaciones del museo, claro, estaban también en inglés y la inscripción decía:

cementerio“I am holding here the child of my dauhter the belowed  whom I held on my lap when alive we be held the light of the sun, and now I am holding it dead, being dead my self”.

Quizá un amable y culto lector pueda hacernos una buena traducción pero sin necesidad de eso se aprecia lo triste pero bello del mensaje.

Anoté esto hace muchos años pero lo he encontrado hace unos pocos días, justo tras irse mi padre.

Y a pesar de todo el dolor, el vacío y la ausencia, siento que todo esto me está haciendo madurar, que está operando en mí cambios que deberían haberse producido hace mucho. Y percibo que desde algún lugar alguien me está ayudando en esta transformación, me esta ayudando a volver a vivir.

Sí, ya sé que llevo meses sin entrar por aquí. Y sé que hay gente que amablemente se interesa, por eso lo digo, no por que crea que esta página tenga mayor interés. No obstante pido perdón porque el “modo gracioso” parece estar desconectado.

Hoy siento un cierto abismo que me retrotrae a momentos vividos en el pasado, dándome la sensación de que no he aprendido nada, de que el tiempo me ha hecho más fondón pero no ha curado mis heridas.

Pues la verdad, qué mal, ya sólo confiaba en el tiempo, porque en mi no confio en absoluto y si tanto tiempo transcurrido no ha logrado inmunizarme pues ya no sé qué lo hará.

Lo mismo no es el tiempo el que cura el pasado sino el futuro. Y viendo que no he sido capaz de rehacer mi vida quizá es que no tenga futuro.

La listilla amiga de mi primo J le dice que tiene muchas novias. El lo niega y argumenta sobre sus amigas, que no son novias:

1. Dice de A que no es su novia, a pesar de que le haga hasta ocho llamadas perdidas diarias y le envíe varios mensajes, a los que él nunca contesta (lo cual debería ser prueba suficiente de que no es su novia), si bien está estudiando contratar un guardaespaldas.

2. Dice que B no es su novia pues, además de vivir a dos mil km de distancia su relación es de amistad, aunque ella le recrimina que no sea más cariñoso en los mails, lo cual seguramente no debe exigirse en una relación de amistad pero la justicia no domina las relaciones interpersonales.

3. Dice de C que no es más amiga que el resto de sus amigas, que tiene mucha paciencia con ella y que no comprende por qué tiene que insistir en tocarle el paquete, lo cual también considera que excede los límites normales de su relación.

4. Dice que D, además de estar casada, es una amiga. A él tampoco le gusta la expresión “solo una amiga” como si esto fuera poco. Tampoco le convence lo de que su estado civil “molesta pero no impide“.

5. Dice que E, aunque ya se haya divorciado, es el mismo caso anterior.

6. Dice que F, si bien nunca fue nada,  se acaba de echar un novio organista al que seguramente deleita en estos momentos con sus melífluos emails de ositos.

7. Dice que G, en efecto le gusta y tuvieron una noche de desinhibición frente al peligro del contagio microbiano, pero ya le dijo que no porque no está convencido y no quiere aprovecharse de la situación. Ella, por supuesto, agradece de palabra su integridad y sinceridad, pero solo de palabra.

8. Dice de H que no es su novia, aunque algunos cotillas del trabajo lo comenten. Más bien ella le pide consejo sobre sus sucesivos ligues y él es ese hombre que no tiene ninguna posibilidad y al que, por tanto, puede consultar todas sus cosas.

9. Dice que I, si bien le tira los tejos, es por su desesperación post-divorcio y que quizá los dos kilogramos de chocolate 97% que ingiere diariamente mitiguen esos ardores.

Total, que tener esas novias y tener un tío en Alcalá al que no se visita, es lo mismo. Qué injusta es la listilla con mi primo… y todo porque le propuso casarse y le dijo que no.

chicaLa Chica del Este sigue sufriendo muchísimo, siempre inutilmente. 

Anda todo el día  que si el traumatólogo la llama, que si no la llama, que si debe mandarle un sms, que si no.

Y tiene un gran panel de expertos que opinan. Y esto es lo peor: entre los que yo me encuentro. Yo pienso que es fracaso seguro seguir mis consejos pero ella insiste. Y yo acepto el convite por ayudarla y por vivir algo…  porque yo suelo rechazar todas las posibilidades que se me presentan. Así soy ultimamente. Los últimos tres años.

Y entre el panel de expertos Frau V. es la más dura. Tiene la teoría de que para enamorar un hombre hay que despreciarlo completamente. No puedo estar de acuerdo con una afirmación tan rotunda, sobre todo llevada al absurdo. También es muy exigente con los textos que manda por sms. Hay que medir todas las palabras para que no parezca lo que realmente es.

Luego está el Superdotado que le aconseja:

- Llévatelo a un rincón y échale un polvo.

Con razón es el hombre más inteligente de la isla redonda.

¿Alguien de verdad piensa que va a conseguir que alguien le quiera por el hecho del que le reclama a esa persona continuamente que lo haga? Parecería de chiste una situación así pero no, es el pan nuestro de cada día.

A veces es más solapado pero es igualmente desagradable. Porque me desagrada bastante estar hablando con una amiga (o la que crees que lo es) y que te esté exigiendo que le eches piropos o que seas romántico con ella. Para mí es como si te exigiera que le pagues un viaje a Cancún.

¿A qué estamos jugando?

Pero es más, aunque nuestra situación no sea de  amistad sino de estar coqueteando, la actitud de mendigar del otro amor o, peor, de ordenarle que te quiera me parece patética. Es patético el típico tío que insiste una y otra vez con una tía que no le hace ni caso; o el que le han dicho que amigos bien pero que no quieren otra cosa y el tío insiste, babeando, en lo mismo. Pero también es patética una mujer si hace lo mismo.

Yo llevo dos años y medio sin novia y no me dá por entrar en una tienda y abrazarme a la primera mujer que vea y exigirle:

- Quiéreme, quiéreme

Y si no lo hago con una desconocida se me tendría que caer la cara de vergüenza el intentar obligar a alguna conocida a que me bese o que me lleve a bailar.

Y creo que además de lo patético de la actitud de quien hace eso subyace un gran egoismo y un gran desprecio por el otro, cuya voluntad no importa y está sólo para satisfacer nuestros deseos.

Pero obligado no se puede querer.

Ya me tiene dicho la Listilla de Ciudad Lineal que así no voy a ligar nunca. Pero no lo puedo evitar. No soporto esos mensajes en cadena o como se llamen que me mandan. Además de absurdos me producen una cierta sensación de soledad. En vez de pensar que la persona que me los manda ha pensado en mí (ideal) pienso que se reenvían sin pensar y sirven para transmitir virus y spam (realidad). Me molesta que ni siquiera me escriba el remitente una mísera frase. Aunque sea saludar.

El caso es que recibo de Miss Yang una de esas presentaciones de power point que circulan vía email. La presentación es la típica en la que se destilan buenos deseos. Cursi, como gran parte de las que me manda, no faltaba ni el osito.

 Yo le mando cosas de vez en cuando, pero nunca de este tipo y siempre personalizadas, mi mensaje siempre tiene cuerpo. Pero nunca me contesta… así que el otro día tras recibir la dichosa presentación titulada “regalos” le contesto:

Vamos a ver, estuviste pensando en mí mucho, claro, anoche, claro, pero en los destinatarios de tu email hay 60 personas por lo menos, ¿Cuánto pensaste en mí, un minuto? Pues no es como para decir eso de “tanto pensé”, claro que no estoy familiarizado con tu rendimiento intelectual normal. Entonces, si pensaste en mí y quisiste hacerme un regalo, ¿Por qué no me haces el de distinguirme del resto de la agenda del correo electrónico? ¿Por qué no haces un gran esfuerzo cerebral y escribes dos frases que sean tuyas? Y, sobre todo, ¿Por qué no me contestas cuando yo te mando un mensaje que, por cierto, he escrito yo mismo, no un individuo al que ni siquiera conoces y que utiliza seguramente para recopilar direcciones y luego enviar propaganda de una fraudulenta Viagra?

Ya lo sé, ya lo sé. Así como voy a ligar…

embarazada1Cuando mi madre era joven tuvo una extraña enfermedad vírica.
- Señora, se curará pero le van a quedar secuelas-dijo el médico.

- Hable, doctor- espetó preocupada mi madre

- Sólo podrá tener hijos solteros

Cuando yo nací lo confirmaron:

- Señora, ha tenido usted un soltero muy guapo.

Sin embargo, en revisiones posteriores el médico cambió el diagnóstico:

- Bueno, Señora, ahora no estamos tan seguros, dejémoslo de momento en “ha tenido un soltero”

Bienvenidos todos a este nuevo blog… y feliz año nuevo.