1 Abril, 2008
La listilla amiga de mi primo J le dice que tiene muchas novias. El lo niega y argumenta sobre sus amigas, que no son novias:
1. Dice de A que no es su novia, a pesar de que le haga hasta ocho llamadas perdidas diarias y le envíe varios mensajes, a los que él nunca contesta (lo cual debería ser prueba suficiente de que no es su novia), si bien está estudiando contratar un guardaespaldas.
2. Dice que B no es su novia pues, además de vivir a dos mil km de distancia su relación es de amistad, aunque ella le recrimina que no sea más cariñoso en los mails, lo cual seguramente no debe exigirse en una relación de amistad pero la justicia no domina las relaciones interpersonales.
3. Dice de C que no es más amiga que el resto de sus amigas, que tiene mucha paciencia con ella y que no comprende por qué tiene que insistir en tocarle el paquete, lo cual también considera que excede los límites normales de su relación.
4. Dice que D, además de estar casada, es una amiga. A él tampoco le gusta la expresión “solo una amiga” como si esto fuera poco. Tampoco le convence lo de que su estado civil “molesta pero no impide“.
5. Dice que E, aunque ya se haya divorciado, es el mismo caso anterior.
6. Dice que F, si bien nunca fue nada, se acaba de echar un novio organista al que seguramente deleita en estos momentos con sus melífluos emails de ositos.
7. Dice que G, en efecto le gusta y tuvieron una noche de desinhibición frente al peligro del contagio microbiano, pero ya le dijo que no porque no está convencido y no quiere aprovecharse de la situación. Ella, por supuesto, agradece de palabra su integridad y sinceridad, pero solo de palabra.
8. Dice de H que no es su novia, aunque algunos cotillas del trabajo lo comenten. Más bien ella le pide consejo sobre sus sucesivos ligues y él es ese hombre que no tiene ninguna posibilidad y al que, por tanto, puede consultar todas sus cosas.
9. Dice que I, si bien le tira los tejos, es por su desesperación post-divorcio y que quizá los dos kilogramos de chocolate 97% que ingiere diariamente mitiguen esos ardores.
Total, que tener esas novias y tener un tío en Alcalá al que no se visita, es lo mismo. Qué injusta es la listilla con mi primo… y todo porque le propuso casarse y le dijo que no.
A veces es más solapado pero es igualmente desagradable. Porque me desagrada bastante estar hablando con una amiga (o la que crees que lo es) y que te esté exigiendo que le eches piropos o que seas romántico con ella. Para mí es como si te exigiera que le pagues un viaje a Cancún.
Cuando mi madre era joven tuvo una extraña enfermedad vírica.

