Ya me tiene dicho la Listilla de Ciudad Lineal que así no voy a ligar nunca. Pero no lo puedo evitar. No soporto esos mensajes en cadena o como se llamen que me mandan. Además de absurdos me producen una cierta sensación de soledad. En vez de pensar que la persona que me los manda ha pensado en mí (ideal) pienso que se reenvían sin pensar y sirven para transmitir virus y spam (realidad). Me molesta que ni siquiera me escriba el remitente una mísera frase. Aunque sea saludar.
El caso es que recibo de Miss Yang una de esas presentaciones de power point que circulan vía email. La presentación es la típica en la que se destilan buenos deseos. Cursi, como gran parte de las que me manda, no faltaba ni el osito.

Yo le mando cosas de vez en cuando, pero nunca de este tipo y siempre personalizadas, mi mensaje siempre tiene cuerpo. Pero nunca me contesta… así que el otro día tras recibir la dichosa presentación titulada “regalos” le contesto:
Vamos a ver, estuviste pensando en mí mucho, claro, anoche, claro, pero en los destinatarios de tu email hay 60 personas por lo menos, ¿Cuánto pensaste en mí, un minuto? Pues no es como para decir eso de “tanto pensé”, claro que no estoy familiarizado con tu rendimiento intelectual normal. Entonces, si pensaste en mí y quisiste hacerme un regalo, ¿Por qué no me haces el de distinguirme del resto de la agenda del correo electrónico? ¿Por qué no haces un gran esfuerzo cerebral y escribes dos frases que sean tuyas? Y, sobre todo, ¿Por qué no me contestas cuando yo te mando un mensaje que, por cierto, he escrito yo mismo, no un individuo al que ni siquiera conoces y que utiliza seguramente para recopilar direcciones y luego enviar propaganda de una fraudulenta Viagra?
Ya lo sé, ya lo sé. Así como voy a ligar…


