Cuando mi madre era joven tuvo una extraña enfermedad vírica.
- Señora, se curará pero le van a quedar secuelas-dijo el médico.
- Hable, doctor- espetó preocupada mi madre
- Sólo podrá tener hijos solteros
Cuando yo nací lo confirmaron:
- Señora, ha tenido usted un soltero muy guapo.
Sin embargo, en revisiones posteriores el médico cambió el diagnóstico:
- Bueno, Señora, ahora no estamos tan seguros, dejémoslo de momento en “ha tenido un soltero”


